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EL AGUA, EL VIENTO Y EL FUEGO (Primer premio –estudios primarios-) (Godella) Imprimir a/e
[Soraya Defous]

Hace mucho tiempo, un combate estalló entre el agua, el viento y el fuego. Todo empezó cuado el viento dijo a los otros:
- ¡Soy maravilloso!, soy mucho más importante que vosotros, soy la cosa más importante sobre la tierra.”

Los otros contestaron:
- ¡ No, tú no lo eres!

El viento replicó:
- Sí, yo lo soy. Yo hago muchas cosas; yo seco la tierra después de una fuerte lluvia; yo ayudo a dispersar las semillas y el polen de manera que las fábricas puedan desarrollarse; yo llevo las cometas de los niños; yo seco la ropa de sus familias; yo llevo las nubes. Y la cosa la más importante es que el creador me ha utilizado para llevar grandes signos a las personas de la tierra. Como veis ¡soy muy importante!

Acto seguido se puso a soplar una ráfaga de aire caliente sobre sus caras.

- ¡Ah, sí! Dijo el fuego. Pues, yo traigo el calor del sol e ilumino el día; hago cocer los alimentos; mantengo las personas calientes y transformo la arcilla en la alfarería y, lo más importante, es que el Creador me ha utilizado también para hablar con personas de la Tierra.  Como podéis imaginar ¡soy la cosa la más importante sobre tierra!

Inmediatamente el fuego se abalanzó hacia el cielo y lanzó llamas muy grandes que daban calor al viento y al agua.

- ¡No sabéis de que habláis!  Dijo entonces el agua. ¡Yo soy lo mejor de vosotros!, porque estoy en la casa de millones de las criaturas vivientes: pescados, fabricas, ballenas y focas… y otras que no cito porque son muchas. Hizo una pausa en este momento para recuperar su respiración y prosiguió. Yo doy de beber a los que tienen sed, ¿qué hacen los niños sin mí para nadar durante el verano cuando hace tanto calor? Pero hay cosas más importantes que el Creador hace depender de mí como: bendecir, depurar y apagar la sed de los niños de la tierra. ¡Soy ciertamente, bajo la mirada del Creador, la mejor cosa y la más maravillosa!

El viento estaba muy enfadado y dijo:
- Yo llevo los pájaros, y toda clase de cosas. ¿Cómo podéis pensar que sois más grandes que yo? Estoy seguro que soy lo más grande de vosotros dos.

A estas palabras, el viento sopló hacia arriba con unas mejillas tan grandes como nunca lo había hecho. El fuego por su parte soltó llamaradas, el agua se puso a brotar. Todos gritaban y aullaban al mismo tiempo. Y la tierra, ¡ah! la pobre tierra. Había tal desorden: el viento había arrancando todo, el fuego lo había devastando prácticamente todo y el agua había inundando la tierra. Todo era un caos.

El Creador, que había oído a los tres hacer ruidos terribles, oyendo también a las personas sobre tierra llorando para conseguir ayuda, se enfadó:

- ¡Esperen! Ordenaba el creador.
Los tres pararon. Miraron alrededor de ellos mismos y se dieron cuenta del terrible desorden que habían causado sobre tierra.  Se sentían muy tristes al ver que habían hecho tales cosas, porque después de todo los tres no eran totalmente imprescindibles.

- Somos egoístas, dijo el agua.
- ¡Mirad lo que hemos hecho!, dijo el viento.
- Debemos reparar nuestras tonterías ahora, dijo el agua.

Así el agua apagó los fuegos, el viento secó las inundaciones y el fuego quemaba hacia el cielo todas las cosas que el viento iba destruyendo.

Finalmente, todo volvió a la normalidad.

- ¿Sabéis? dijo el fuego. He aprendido algo de todo eso. No es necesario combatir entre nosotros acerca de quien es el más importante, porque somos todoslo somos. El Creador ha dado a cada uno de nosotros una obra especial para hacer.
- ¡Sí! Dijo el agua. Dependemos unos de otros, mejor será que trabajemos juntos y usemos nuestros talentos especiales que nos han dado y seremos más felices.

Contestó el viento:

- Entonces el mundo será una casa tranquila para todos.

Así el agua, el viento y el fuego fueron de nuevo buenos amigos. Después de un tiempo comportándose muy bien, el viento provocó catástrofes, el fuego destruyó árboles y el agua volvió a provocar inundaciones. Nadie en esta vida es perfecto.
 
EL POBLE DE PETRA (Primer premio -estudios superiores-) (Godella) Imprimir a/e
[Amparo Grafía Hernández]

Petra viu a un poble xicotet,
mellat de gent,
de dotze habitants
quatre d´ells xiquets.

Pere i jo estem d´excursió
al poble de Petra
que tots diuen:
“té la negra”.

Petra viu a Osset
prop de Villar,
el senyale al mapa
si allargue el braç.

- Petra, ensenya´ns el teu poble xicotet,
mellat de gent.

- Ací, el carrer principal
on estan l´Ajuntament i l´únic bar.
Els podeu tocar
si allargeu el braç.

A Osset no hi ha escola
ni forn on dur cassola.
El metge i el capellà
sols van de tant en tant.

Al poble de Petra xicotet,
mellat de gent,
hi ha cases mal pintades,
grans i menudes, però no habitades.

- Per què no hi ha gent
al teu poble xicotet?

Petra allarga el braç
senyalant un arbre gran
allà lluny, un noguer,
gegant i lluent.

- Ostres! Què gran és!
- Més que l´Ajuntament.

Apleguem als peus de l´arbre,
del noguer, gegant i lluent.
Està sembrat de nous.

- Mmm…- rebufem els dos com a bous.

Pere allarga el braç
amb els ulls redons com a plats.

- No n´agarres cap! Que aquest arbre té un encant.
Al meu poble xicotet,
mellat de gent,
fins el més menut desapareix.
Qui obri una nou d´aquest noguer,
gegant i lluent,
i es menja el fruit d´un mos,
a l´instant, com un somni,
el seu cos se´n va de colp.

- Però tinc fam, sóc menut i cabut.
Menjaré el fruit del noguer,
gegant i lluent.

- Fes-me cas… que aquest arbre té un encant.

Pere famolenc, menut i cabut,
trenca una nou amb una pedra
sense fer cap cas a Petra.

Inconscient, als peus del noguer, gegat i lluent,
es menja el fruit d´un mos
i a l´instant, com un somni,
el seu cos se´n va de colp.

- On està Pere famolenc, menut i cabut?
- Ningú mai ho ha sabut.
De qui es menja una nou no es torna a saber res.

- Doncs…ja ho he pensat:
una, dos i tres.

Trenque una nou amb una pedra
sense fer cap cas a Petra.
Inconscient, als peus del noguer,
gegant i lluent,
em menge el fruit d´un mos
i a l´instant, com un somni,
el meu cos se´n va de colp.

- On creus que sóc, amic?
Tal volta a Alberic ?
Deixa de llegir i dóna´m un pessic…
Sí, a mí…
Ja ho veus, sóc ací.

 

 
LITERATURA Imprimir a/e
[Julio Torri]

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.

La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

 
LA CONFESIÓN Imprimir a/e
[Manuel Peyrou]

En la primavera de 1232, cerca de Aviñón, el caballero Gontran D’Orville mató por la espalda al odiado conde Geoffroy, señor del lugar. Inmediatamente confesó que había vengado una ofensa, pues su mujer lo engañaba con el Conde.

Lo sentenciaron a morir decapitado, y diez minutos antes de la ejecución le permitieron recibir a su mujer, en la celda.

-¿Por qué mentiste? -preguntó Giselle D’Orville-. ¿Por qué me llenas de vergüenza?

-Porque soy débil -repuso-. De este modo simplemente me cortarán la cabeza. Si hubiera confesado que lo maté porque era un tirano, primero me torturarían.

 
TRANVÍA Imprimir a/e
[Andrea Bocconi]

Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. “Amplia sonrisa, caderas anchas… una madre excelente para mis hijos”, pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna.

Él se puso de mal humor: era muy conservador. ¿Por qué respondía a su saludo? Ni siquiera lo conocía.

Dudó. Ella bajó.

Se sintió divorciado: “¿Y los niños, con quién van a quedarse?”

 
AMENAZAS Imprimir a/e
[William Ospina]

-Te devoraré –dijo la pantera.

-Peor para ti –dijo la espada.

 
LA OVEJA NEGRA Imprimir a/e
[Augusto Monterroso]

En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes pudieran ejercitarse también en la escultura.

 
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