| PRÓLOGO |
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Si la Historia, la verdadera Historia, es maestra de la vida (eso ya lo decía Cicerón), si la Historia, la verdadera Historia, es testigo de lo pasado y advertencia de lo porvenir (y esto Cervantes), si el pasado gravita sobre el presente para configurar el futuro (o quizás sea el futuro el que configure el presente), este breve estudio de Historia local de Godella que tenéis en vuestras manos, es pasado, presente y futuro (¡por supuesto que también futuro!), es maestro, testigo y advertencia. Estamos, posiblemente, cansados y decepcionados de la historia de los grandes reyes y pontífices, de las grandes batallas y conquistas, de los grandes descubrimientos y expediciones. Durante mucho tiempo se nos ha ocultado, probablemente sin querer, el pulso vital de nuestros antepasados. El vivir y el sentir de la gente de a pie, de la gente de los pueblos y de las ciudades, de la gente normal como nosotros. Muchas veces sólo en las películas -en las buenas películas- y en las novelas históricas -en las buenas novelas históricas- hemos vislumbrado aquello que, quizás, más nos interesaba. Pero nos hacía también falta la mano ductora de un investigador que no nos hablara únicamente de hipótesis, de posibilidades, de “creo que podría haber sido así”. Nos hacía falta que alguien nos acercara con rigor científico a las fuentes y que nos las interpretara correctamente. Eso es lo que ha hecho J. A. Llibrer para nosotros. Pero el alcance de su investigación y de sus resultados no se limita a una historia local más o menos interesante. Porque hoy somos plenamente conscientes de que aquella buena parte de la historia que con frecuencia se nos hurtó, sólo es posible contando con una ingente labor continuada y sumada de buenos historiadores, que denominamos locales. ¡"Historiador local”!, expresión que utilizo con el mismo cariño y querencia que contemplo al preferir el término “maestro” antes que el de “profesor”. Ése es otro de los méritos del presente estudio sobre Godella. Godayla, una pacífica y rural alquería árabe (es decir una pequeña población de tipo familiar o tribal), cuyos habitantes sufrieron -como el resto de los valencianos que tenían la “desgracia” de hablar en árabe y a Dios llamarle Alá- las tropelías, desmanes y arbitrariedades propias de la época de la guerra; la época era el siglo XIII la guerra, la difícil conquista del rey Jaime, la postguerra (i con cuánta frecuencia las “postguerras” son tan crueles o más que las mismas guerras !) las secuelas y resultado del derecho que el conquistador se atribuyó a sí mismo para repartir casas y tierras entre los vencedores, privando así de propiedades, bienes y haciendas a los vencidos, sus legítimos posesores. ¡Derecho de conquista! Muchos valencianos prefirieron huir antes que someterse a los invasores. Sólo unas pocas páginas dedica Llibrer a este triste “Prefacio Musulmán y los inicios”. Porque el interés del autor se ha centrado fundamentalmente en los últimos tiempos de lo que se ha venido en llamar “Edad Media”. Estamos en el siglo XV. Estamos en uno de los siglos más importantes, vitales y esenciales de la historia de la mayoría de pueblos y ciudades de Europa, si queremos comprender su vida, sus alegrías y sus sufrimientos, los de entonces y los de ahora. Y Llibrer nos habla de las gentes, de las familias, del matrimonio, de los hombres y de las mujeres, de los ricos y de los pobres, de los señores y de los esclavos, de la tierra, del mercado, de las compras y de las ventas, de inversiones y especulaciones. Llibrer consigue rescatar para nosotros la vida viva de la Godella del siglo XV. Es considerable y dignísimo el empeño que el Ayuntamiento de Godella viene realizando desde hace ya algunos años para promocionar los estudios históricos de nuestra población. Este trabajo de José Antonio Llibrer Escrig, puesto al día -sobre todo en lo que respecta a la documentación original y bibliografia-, fue presentado y ganó el primer concurso “Beca Histórica sobre Godella” que tuvo lugar en 1992. Unos años después el negro sobre blanco ve la luz pública y así somos muchos, los que podemos disfrutar y aprender del esfuerzo y ciencia de su autor. Otros estudios continuarán, no tengo la menor duda, el mismo camino. Cicerón, Cervantes y muchos más agradecemos y alentamos desde estas líneas tan meritoria labor de las mujeres y los hombres que aman Godella. Xavier Serra Estellés, Miembro de la Comisión Asesora. |
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